5 técnicas sencillas para la Playas de Mexico



Soldados sin decoro Y sin aprender nos celan: Donde dan más riqueza Allí rápidos vuelan: En la batalla tórtolas, Buitres en la ciudad.

Entre las cosas que hacer en Dubrovnik, considerada una de las ciudades más bellas del mundo, debería incluirse contemplar el asombro en las caras de sus visitantes noveles por el esplendor de su célebre y sorprendentemente intacto circuito amurallado.

Aunque manuscrito, debió de valer con estimación entre sus contemporáneos, puesto que el autor del epitafio del poeta, con la hipérbole propia de tales elogios fúnebres, se atrevió a compararlo carencia menos que con el mismo Hernán Cortés, manifestando sus dudas de que el conquistador hubiera estimado más con sus heroicos hechos que Terrazas con escribirlos:

Versificador latino muy superior al P. Prior, fue el veracruzano Francisco Javier Alegre, ornamento conspicuo de la desplazamiento jesuítica, y individuo de los varones más insignes que ha producido Nueva España, aunque se le considere como historiador de la Compañía, aunque como autor de un curso teológico acoplado a las micción de los tiempos nuevos, obra en que la pureza clásica de la dicción digna del Melchor Cano o de algún otro rarísimo teólogo del Renacimiento, corre parejas con la solidez de la doctrina y con el largo estudio de la Escritura, de los Padres y de los volúmenes inmortales de Santo Tomás, de Suáres y de Petavio, cuya enseñanza se presenta allí osado, en lo que cerca de, de las arideces y espinas escolásticas. Pero con tan graves estudios interpoló siempre el de las trivio humanas, al cual debe principalmente la amenidad de su prosa.

A este motivo no rebuscado se añade, sin duda, el cambio de gusto que en México se ha verificado en estos últimos abriles, la reacción que en la anciano parte de los literatos jóvenes se advierte contra la poesía que motejan de culta y académica, y la tendencia cada tiempo más sistemática, no a crear una literatura Doméstico, que por ninguna parte acaba de aparecer, sino a huir de los antiguos modelos latinos, italianos y españoles, para entregarse con supersticiosa veneración al culto de la novísima letras francesa.

El autor sabe siempre lo que quiere decir, y se esfuerza por hacerlo perceptible y llano, hasta caer en giros prosaicos y explicaciones inenseres, enervando su estilo con la fastidiosa interpolación de partículas y modos adverbiales, propios del discurso o de la conversación, no menos que con adjetivos parásitos que secan y consumen el néctar del sujeto de la oración. Pena da ver encabezada tan bella habitación como La Cena de Baltasar , con este verso, a toda luz ridículo:

Por lo que toca a lo más sustancial del arte dramático, Gorostiza es poeta de segundo orden, incluso En el interior de su variedad y escuela, y está, respecto de Moratín, a la misma distancia próximamente a que está Regnard respecto de Molière. Pero todavía este lado es muy honroso y supone condiciones positivas, aunque parezcan modestas. El principal mérito de Gorostiza, el que hace que sus comedias, en medio de la sencillez casi infantil de su estructura, agraden tanto leídas, y haría seguramente que agradasen correctamente representadas, está en la viveza y movimiento del diálogo, en la multitud de sales cómicas, en una continua alegría inocente, bondadosa y comunicativa, que por todas las venas de la composición circula, ahuyentando el mal humor y el tedio. No es Gorostiza ningún modelo de buen antojo, ni de buen tono, como luego advirtió Larra: fácilmente se resbala a vulgarismos y chocarrerías, que son copia fiel del estilo usado en las tertulias madrileñGanador de la clase media de su tiempo; carece, por otro ala, de aquel inagotable Riquezas de dicción castiza, allegado y picaresca con que Bretón realza los asuntos más triviales y da valía poético a las circunstancias más prosaicas y intrascendentees.

Los versos a Rosario , que llevan el titulo de Nocturno , y son probablemente los últimos que compuso el desventurado Acuña, esconden en cifra la historia de sus tristísimos amores, y aunque muy incorrectos, tienen toda la vehemencia y toda la angustia del momento supremo: es poesía que no puede leerse sin cierto terror y tras de la cual se adivina el próximo naufragio de la conciencia recatado del poeta. Frente a estas dos soberbias inspiraciones se oscurecen las restantes suyas, pero hay bellos rasgos de sentimiento en algunas otras, como Entonces y ahora, Lágrimas, Adiós ..., y ni carecen de mérito los versos humorísticos, aunque tengan más de fáciles que de chistosos.

Trátase, pues, de una inocente broma literaria, de una poesía popular mexicana casi tan auténtica como la poesía ilíria de la Guzla de Mérimée. La reputación poética de Pesado nulo pierde con ello; al contrario, «éstas que él apellida traducciones, son en ingenuidad de lo más diferente que salió de su pluma», y, sobre todo, son «magnífica poesía», no sabemos si muy azteca, pero seguramente muy emparentada por una rama con Horacio, y por otra con los libros sapienciales. Quien lea la exhortación del Rey de Tezcuco a copular los placeres de la vida feliz, no tiene que dudar del primer origen, y quien lea los Consejos del Padre a la Hija o la Enhorabuena en la coronación de un Príncipe , no podrá menos de confesar que el espíritu de la primitiva poesía didáctica y gnómica no le había opuesto Pesado en los jeroglíficos del Anahuac, sino en el volumen de la Sabiduría y en el Eclesiastes .

De este modo, la glorificación de México y la apoteosis de España se confunden en los cantos del poeta, como el aprecio a sus dos patrias Cuadro individuo solo en su alma. Por eso es a un tiempo el verdadero patriarca de la poesía saco, y, a despecho de los necios pedantes de otros tiempos, uno de los más grandes poetas castellanos.

No hay duda que Hernán Cortés ha sido, en general, poco afortunado con sus cantores. Cualquiera narración en prosa, no pero sólo la afiligranada y cultísima de Estrellaís, o la que trazó Prescott con tanta viveza de capricho romántica, sino la rápida, elegante y maligna de Gómara, la ruda y selvática de Bernal Díaz del Castillo, la del mismo inmortal conquistador en sus Cartas y Relaciones escritas con la nerviosa sencillez propia de los grandes capitanes, resultan infinitamente más poéticas que todos los poemas compuestos sobre la conquista de México. La principal razón de esto es, sin duda, que la efectividad histórica excede aquí a toda ficción, y que por tratarse de un hecho de tiempos tan cercanos, y conocido hasta en sus mínimos detalles, no deja campo destapado a la capricho para exornarle, transfigurarle ni enaltecerle. Pero otra razón de no pequeño peso ha sido la inferioridad de fuerzas poéticas de que adolecían casi todos los revisa aquí autores que se atrevieron a cargar sus débiles hombros con tal argumento.

Y ni Leopardi ni Fr. Luis de León dejan, por eso, de ser dos de los mayores líricos del mundo, y quizá no hubiesen llegado a la plenitud y perfección de su forma, si no se hubiesen sometido antaño a este duro y amplio estudios de contender cuerpo a cuerpo con los modelos. Lo que hay es que ellos tenían una centella de temperamento elegíaco que faltó a Pesado, el cual por eso no pasa de ser un estimable poeta de segundo orden; pero aquí no se prostitución sino del hecho de traducir, que es en sí completamente inofensivo, y muy laudable cuando se traduce con la perfección que mostró Pesado en algunos salmos, en el Cantar de los Cantares , en alguna oda de Horacio y en los fragmentos de la Jerusalén del Tasso, porque otras versiones que hizo, Ganadorí de Teócrito y Sinesio, como de Lamartine y Manzoni, resultaron muy inferiores, unas porque no dominaba la dialecto de los originales, y otras por falta de parentesco y semejanza entre su gusto y estiló poético y el de los autores que traducía.

Pesado, por su importancia de jefe de escuela, por los aventajados, aunque escasos discípulos que todavía siguen su modo, por el antojo enteramente castellano de sus versos, por su respeto a todo tipo de tradiciones, ha tenido que ser la primera víctima de aquellos sectarios fanáticos, que alardeando de mucha independencia literaria, son los primeros en no respetar la legitimidad de todas las formas que en el proceso histórico del arte se han sucedido, distinguiendo en ellas lo bello y permanente de lo accidental y transitorio.

El tópico, parcelando la verdad, ha creado un apócrifo espejismo que oculta la otra existencia siciliana, la de un país que ha sabido cosechar a lo largo de su historia diferentes culturas y sintetizar desde lo diverso para construir una identidad que ha hexaedro zona a las más altas expresiones artísticas. Sicilia tiene en sus entrañGanador la huella dejada por griegos, cartagineses, romanos, árabes, bizantinos, normandos, catalano-aragoneses, argelinos, españoles... Pero es y siempre fue ella misma.Su sinceridad social y su belleza han traído otras películas, Sicilia como verdad y como representación, apariencia y verdad. No es casual que el teatro sea tan apreciado en estas tierras y que el escritor Luigi Pirandello fuese siciliano. En sus obras transmite el terrible drama que acompaña al ser humano: el ser y el parecer. Sicilia, como los personajes de Pirandello, posee una gran complejidad. Alucinar a ella es el inicio para intentar comprenderla.                                                                                                            Histórico de emisiones:10/06/200113/06/201006/08/2012

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