Las playas más bellas de México Opciones



En la misma oda leemos estos versos, que son purísima prosa, nacida del afán que tenía el poeta de dar directamente la razón de todo:

Toda su actividad literaria se desarrolló en la Península; son rarísimas en él las alusiones o reminiscencias a su país natal; de una sola comedia suya, El semejante a sí mismo , se puede creer o inferir con verosimilitud que fuese compuesta en América. La poesía dramática, campo único de sus triunfos y de sus inmerecidos reveses, Bancal planta cortesana que no podía prosperar en una remota colonia. Buscó, pues, Alarcón el centro en que la multitud dispensaba los favores de la escena, y fue tan ingenio de esta corte como los madrileños Lope, Tirso, Calderón y Moreto o el toledano Rojas. Fenecido el Conjunto de Valencia, que casi pertenece al período de los orígenes, no queda en España más que un teatro Doméstico, y a él se amoldan hasta los vates que proceden de escuelas líricas tan enérgicamente caracterizadas como las de Andalucía, y los que ni siquiera tenían por jerga materna la castellana, como los portugueses.

Fábulas escribieron varios, entre ellos D. José Joaquín Fernández Lizardi (El Pensador mexicano) , que tan célebre llegó a hacerse en los últimos tiempos del gobierno virreinal y primeros de la Independencia como periodista revolucionario y autor de la curiosísima novela picaresca Periquillo Sarmiento. Como último y chistoso extremo de prosaísmo, superior a nuestro don Francisco Gregorio de Salas y a cuanto en esta recorrido puede imaginarse, hay que citar el nombre de un clérigo y afamado predicador, D. José Manuel Sartorio, que alcanzó como Lizardi la emancipación de la colonia, distinguiéndose por su fervor patriótico, que estrellaía expresar en versos tales como los del ulterior soneto:

Ya desde muchacha había ensayado sus fuerzas en un poemita épico sobre la conquista de Tiro por Alejandro Magno (Alexandriados sive de expugnatione Tyri ab Alexandro Macedone) , que muy corregido y dilatado hasta cinco libros, publicó en Forli en 1775. Este trabajo que sólo puede considerarse como un examen de estilo, lo mismo que algunas poesíGanador sueltas, entre las cuales se distingue la égloga Nysus (que ha rebaño mucho al ser puesta en felicísimos versos castellanos por el Sr. Pagaza, pero que luego en su llamativo Bancal una imitación elegante de la égloga segunda de Virgilio, hasta sin cambio de sexo en el protagonista), le abrieron el camino para empresa más ardua, como lo fue su traducción latina de la Ilíada , impresa en Bolonia en 1776, y luego con grandes correcciones en Roma en 1788.

Nos referimos a El Peregrino Indiano , de D. Antonio de Saavedra Guzmán, publicado en Madrid en 1599, obra sólo digna de estimación por su extremada rareza, y por ser el primer obra impreso de poeta nacido en Nueva-España. Pocas lecturas conozco más áridas e indigestas que la de esta crónica rimada en veinte cantos mortales, que el autor escribió y acabó -según dice- en setenta días de navegación con balances de nao . Compúsola con el propósito poco disimulado de que le sirviese como de Ruego en las pretensiones que a España traía, al igual de otros descendientes de conquistadores reducidos por entonces a suma pobreza, en nombre y representación de los cuales exhala amargas quejas al principio del canto XV. Hacer oficio de pretendiente en versos tan malos, no parece que había de anticipar mucho la fortuna del poeta, y si se había mostrado tan inepto corregidor en Zacatecas como rimador pobrísimo, no es extraño que se levantase contra él aquella tormenta de que acento y que le costó su empleo No sé cómo pudo Ticknor encontrar poesía y verdad en tal obra, y la razón que da no me convence.

 En este país, atravesado por la trayecto del Ecuador, se pueden hacer safaris en Aeronave y en tienda de campaña, a pie y en camello, y tiene una de las mejores Obtenga más información ofertas del mundo para auténticos viajeros. Terminamos recorriendo el mundo swahili de la costa, donde se instalaron los mercaderes árabes que comerciaban con Oriente y que destilaron todos los exotismos de África y Asia en los puertos del Índico. Las playas de Kenia en este océano están entre las mejores del continente, y el alucinación termina en Lamu, el último paraíso secreto de la costa keniana, que parece casto desde el siglo XVIII.                                                                                       Histórico de emisiones:20/05/200130/05/201008/08/2012

En lo más selecto y acendrado de sus versos siguió con preferencia la forma blanda y apacible de Garcilaso, como solían hacer todos los poetas madrileños, toledanos, complutenses, y, en Caudillo, todos los nacidos en ambas Castillas. No por eso dejaba de tener en gran predicamento y veneración el nombre del cultísimo Hernando de Herrera, comienzo de una escuela poesía, diferente, si no opuesta, y caracterizada principalmente por el distinto carácter que imprimió al dialecto poético, con cierta rigidez majestuosa y enfática.

La estancia en México de Heredia, veterano poeta que nadie de los citados, pero poeta clásico en medio de sus libertades e incorrecciones, al modo que la palabra clásico se entendía en España a fines del siglo XVIII, en el tiempo y en la escuela de Cienfuegos y de Quintana, contribuyó a retrasar, o más correctamente a impedir el triunfo de la invasión romántica. En tales circunstancias, la aparición de los primeros versos de D. José Joaquín de Pesado y de D. Manuel Carpio, tuvo, además del valencia intrínseco de ambos poetas, un valor histórico y relativo todavía anciano. «Al ejemplo de ambos (escribe D. José Bernardo Couto, biógrafo de Carpio), deben las trivio el renacimiento de la poesía en México; la sociedad y la religión les deben el que sus hermosos versos hayan servido de transporte para que se propaguen pensamientos elevados y afectos nobles.» En intención, la influencia de entreambos poetas fue social y religiosa, al mismo tiempo que literaria. Profundamente cristianos individualidad y otro, dedicaron la mejor parte de sus tareas al enaltecimiento de la Certeza que profesaban, y a hacerla llegar viva y vehemente al ánimo de sus lectores.

Anímame, Señor, a echar el resto No con poco temor y sentimiento, El ver que soy en México nacido, Donde ningún historiador ha habido.

Tal ocasión para retornar cambiado en trigo Al triste hogar donde la triste consorte Sin encontrar un pan sueña contigo. En tanto que las grietas de tu fosa Verán alzarse de su fondo destapado La larva convertida en palomilla, Que en los ensayos de su planeo incierto, Irá al lecho infeliz de tus amores A llevarle tus ósculos de muerto...

¡Oh España altiva y fiel, siglos dorados Los que a tu Monarquía han dado priesa, Y a tu triunfo mil reyes destronados! Traes al Albis rendido, a Francia presa, Humilde al Pó, pacífico al Toscano, Túnez en freno, y África en empresa: Aquí te huye un príncipe otomano, Allí rinde su armada a la vislumbre De la desnuda espada de tu mano.

Donde el P. Navarrete raya a veterano altura es en sus poesías morales y sagradas, aunque ciertamente no carecen de defectos, siéndolo, y no pequeño, su misma extensión, unida a cierta languidez soñolienta que en el total de la composición se nota. La inspiración del P. Navarrete tiene siempre algo de intermitente y desigual; discurre con mucha elevación, siente con cierto fervor melancólico, que es como tibia aurora del sentimiento romántico (véanse especialmente sus Ratos tristres) , pero las alas no le sostienen suficiente: le desliz ímpetu elegíaco, y es mucho mejor para citado por trozos sueltos que para erudito en su integridad. De estas poesíCampeón suyas tenemos por la mejor y más cuidada el Poema eucarístico de la divina Providencia , que presenta bellos rasgos descriptivos.

La manera de Ortega en la poesía sagrada es muy equivalente a la de los poetas de la escuela sevillana de fines del siglo XVIII: Letanía, Reinoso, Roldán; pero quizá más jugosa y menos rígida. Transcribiremos algunos versos del final del poema, como muestra de la versificación acendrada y señorial estilo que generalmente emplea su autor:

Sólo se aparta del precioso rigor histórico, para introducir un poco de máQuinina , aunque alegórica, pero de encantamientos y hechiceríCampeón como el peyote , confeccionado por la hechicera de Tlaxcala, Tlantelup; sin que falte la indispensable tempestad promovida por el dominio para hundir las naves de Hernán Cortés.

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